¿De qué se ríe Señor Ministro, de qué se ríe?


¿De qué se ríe?

(Seré curioso)

En una exacta 
foto del diario 
señor ministro del imposible

vi en pleno gozo 
y en plena euforia 
y en plena risa 
su rostro simple

seré curioso 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe

de su ventana 
se ve la playa 
pero se ignoran 
los cantegriles

tienen sus hijos 
ojos de mando 
pero otros tienen 
mirada triste

aquí en la calle 
suceden cosas 
que ni siquiera 
pueden decirse

los estudiantes 
y los obreros 
ponen los puntos 
sobre las íes

por eso digo 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe

usté conoce 
mejor que nadie 
la ley amarga 
de estos países

ustedes duros 
con nuestra gente 
por qué con otros 
son tan serviles

cómo traicionan 
el patrimonio 
mientras el gringo 
nos cobra el triple

cómo traicionan 
usté y los otros 
los adulones 
y los seniles

por eso digo 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe

aquí en la calle 
sus guardias matan 
y los que mueren 
son gente humilde

y los que quedan 
llorando de rabia 
seguro piensan 
en el desquite

allá en la celda 
sus hombres hacen 
sufrir al hombre 
y eso no sirve

después de todo 
usté es el palo 
mayor de un barco 
que se va a pique

seré curioso 
señor ministro 
de qué se ríe 
de qué se ríe. 

Mario Benedetti

Malaventurados  los prohibicionistas y desentendidos del respeto a la libertad de los demás porque ellos serán llamados antitaurinos.

Porque nací en la tierra de los Aztecas, donde de los hombres se convierten en dioses,  y donde hoy todavía los niños sueñan con ser toreros, me atrevo a opinar lo que siento…..

No soy escritora. No soy cronista. No soy apoderada. No aspiro ni ambiciono ser nada de lo anterior. No quiero escalar ni colocarme en ningún lado dentro de la Fiesta Brava.

Soy aficionada.

Eso justamente quiero seguir siendo.  Me emociona  el hecho de ver conformado un cartel, ver  el 6TOROS6 y los nombres de quienes han de hacer el paseíllo, me gusta ir a la plaza y comprar mi boleto de entrada. Y vivir y sentir el ambiente previo a la liturgia de lo que Jung llamó el inconsciente colectivo   -y taurino, agregaría yo-,  ese deja vu (el sentimiento de haber estado anteriormente en la misma situación) y el reconocimiento inmediato de ciertos símbolos y significados de algunos mitos, como en este caso LA LITURGIA TAURINA.

De acuerdo con Jung, el inconsciente colectivo está dividido en 4 niveles. El primero es el inconsciente individual: sólo los recuerdos individuales son parte de él: Cada uno de nosotros somos aficionados de forma individual. Jung sumó tres niveles más. Los miembros de la misma familia tienen muchos símbolos comunes en su lenguaje y comportamiento: la afición al toro  en nuestra familia o pequeño grupo de amigos,  y en el hogar, trabajo, escuela, vecindario o comunidad se habla, se vive la Fiesta Brava. Este grupo común de símbolos es parte del segundo nivel: el inconsciente familiar. El tercer nivel es el inconsciente social o cultural, común a los individuos que comparten la misma cultura o afición: Aquí entramos todos los que asistimos a las plazas de toros, los que con pasión y orgullo aclamamos ¡olé! y nos levantamos del asiento al mismo tiempo, porque  el mismo sentimiento y emoción nos motiva a ello. No existe un guión ni representamos ningún papel, no hay un tiempo para hacerlo, éste simplemente sucede cuando el arte milagroso surge de una muñeca con temple, de arrimar las femorales y aguantar la embestida, de cargar la suerte y claro, de citar de frente a la muerte y quedarse firme siempre.  Finalmente, en el cuarto nivel, se sitúa el inconsciente colectivo primordial. Contiene las ideas y símbolos más generales de la humanidad, lo innato, y en ello en primer lugar está, por supuesto, LA LIBERTAD.

INMANUEL Kant distinguía 2 tipos de Derecho, siendo el primero el Innato, que es el dado a cada uno por la naturaleza. El único derecho innato es -de nuevo- LA LIBERTAD. El segundo, el Adquirido (Privado o Público) que nace únicamente de un acto jurídico. Estamos ahora mismo precisamente frente a la amenaza de un acto jurídico que pretende  segar la arraigada tradición de ofrecer y con ello asistir a las corridas de toros en el Distrito Federal.  Acudiendo de nuevo a Kant, quien afirmaba que “una minoría organizada logra más que una mayoría desorganizada”, es momento (siempre lo ha sido) de dar forma coherente a esa organización de taurinos, de todos los que vivimos asidos a su existencia, que viven con los ingresos que la Fiesta Brava como negocio y fuente de trabajo produce y quienes asistimos a sus festejos. TODOS.

Comentaba  Julio Cortázar  sobre su afición a la Fiesta Brava “Se podrá hablar un día entero de la decadencia de la Tauromaquia, de lo mucho que hay de malo, las famosas homilías sobre la crueldad, etc., pero hay algo que queda en pie, que es la hora de la verdad: ese momento en que toro y torero están solos y toda la plaza guarda silencio”.  En efecto, ese es el acto que da fundamento y autenticidad a la Fiesta:  no hay forma de engañar a la muerte a la hora de la verdad.

En relación a lo anterior, debemos recordarles a los legisladores cuya iniciativa pretenden fundamentar en el hecho de que “haciendo una similitud” en cuanto a que “la gente”, así llamada peyorativamente por éstos hacedores del Derecho, en relación a que “se ha acostumbrado a ver con naturalidad lo que implica el sufrimiento de ver  martirizar a un animal hasta su muerte y que si ésto es así, de manera natural, lo harán posteriormente al ver que se está torturando a un ser humano hasta su muerte”. Argumento poco válido para dejar de lado el hecho de que nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, poseciones o derechos y considerando que constitucionalmente nos es reconocido nuestro derecho tanto a la diversión como a la cultura -como lo es la Cultura Taurina-, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho, según reza nuestro Artículo 14 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Pues bien, no es dable que se ignore de un plumazo, nuestra cultura ancestral derivada de la idiosincrasia de nuestro gran pueblo mexicano, cuyos valores y principios han constituído entre otros la base para saber distinguir lo que es la Fiesta Brava de la tortura a que aluden en su iniciativa ese minúsculo grupo constituido de 3 personas que pretenden imponer su falta de conocimiento sde la Fiesta Brava sobre todo un gran conglomerado de aficionados, empresarios, toreros, ganaderos…. taurinos todos.

Lo que nos corresponde -la afición a los toros-, nos dignifica. Desde las profundidades de la libertad, Jaques Cousteau apuntó: “Sólo cuando el hombre haya superado a la muerte y lo imprevisible no exista, morirá la fiesta de los toros y se perderá en el reino de la utopía; y el dios mitológico encarnado en el toro de lidia derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses”.

Es hora de no guardar silencio. Es momento de apuntalar, no sólo nuestra afición, sino a la Fiesta Brava en su universalidad, como decía Cortázar, es hora de ablandar el ladrillo del oportunismo electorero,  que toma  como causa protagonista la pretendida  desaparición de la Fiesta Brava en el Distrito Federal.

Que se sumen las voces, los intelectos, que se aglutine el colectivo  organizado.

Desde todos los frentes, acentuemos la consolidación, difusión y defensa de la libertad, que cada plataforma, cada espacio, cada cuenta de Twitter, programa de radio, blog, etc. lo divulgue con convicción.

Así que,  como Nietzsche, volviendo al origen, me pregunto yo, ¿de qué se ríen los asambleístas y políticos cuando estúpidamente sostienen un cartel apoyando  la desaparición del arte? ¿De qué se ríen cuando omiten dar solución a problemas -la Fiesta Brava no lo es y su existencia, mucho menos-,  que  justificaran el sueldo que cobran?,  ¿de qué se ríen cuando camaleónicamente cambian de postura y de partido? ¿de qué se ríen coño, de qué se ríen?

Belomonte decía que tanto a los toros como a los hombres, lo primero que se les tiene que hacer, es parar. Para qué adelantar las acciones que jurídicamente como taurinos podríamos tomar….  Después, citaremos, templaremos y mandaremos. La ligazón vendrá cuando la Tauromaquia sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Y se logrará.

Interim, sigamos todos sumándonos al #SíalosTorosDF  reivindicando una vez más nuestra afición a la Fiesta Brava.

Lo único que como aficionada admitiría en la suspensión de una corrida de toros sería, lo que leíamos en los carteles antiguos: “…y si el tiempo no lo impide…”

“Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es”

Jean Paul Sartre

Nohemí Miranda

Aficionada a la Fiesta Brava
Twitter: @HagamosAficion
              
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