Tener, Hacer, Ser….


El aficionado de hoy lo es únicamente durante el tiempo que está en el tendido”

Juan Belmonte, 1935

Consideremos por un momento que tanto en la vida como en la afición a los toros están presentes estas tres acciones o niveles: TENER. HACER y SER. Con frecuencia ese es el orden en el que nos desenvolvemos, en el que llevamos el día a día y claro está, somos aficionados, sobretodo aquellos quienes recientemente inician con la afición al toro:

En la vida en muchas ocasiones tenemos este enfoque: Tratamos de TENER más cosas, o más dinero para poder HACER todo lo que queremos y finalmente poder SER  felices.

¿Por qué no atrevernos a cambiar esto? SEAMOS lo que en realidad somos y tomemos conciencia de dónde estamos, HAGAMOS lo que tengamos qué hacer para trascender, preparémonos para alcanzar nuestras metas y objetivos para poder TENER lo que deseamos, ya sea salud, éxito, dinero, etc.

¿También este orden se da en la afición a los toros? Sí, en algunos casos esto es lo que ocurre:

TENER

Aficionados: Tener una “gran afición”,  considerar que todo se sabe  por el simple hecho de calificarse de taurino, de ir a la Plaza de Toros “en los buenos carteles” en “los que valen la pena” y en automático colgar las fotos en internet para dejar constancia de no sólo la asistencia sino presumir de ella y no por el fondo estrictamente taurino, sino social y poder decir: “Yo estuve ahí”. Medios: ¡Qué valor más grande que el poder de la comunicación masiva! Lástima que algunos lo desaprovechen y a veces no consignen los hechos con honestidad y apegados a la verdad.

HACER

Aficionados: Hacer en el estricto sentido algún movimiento o actividad; si el HACER va después del TENER, difícilmente será de utilidad y abonará en un mejor aficionado porque la base, el cimiento es endeble. Entonces es cuando se critica lo superfluo en cuanto a lo taurino y se quiere dictar qué debe hacer (¡no sólo en el ruedo, sino en su vida privada!)  o cómo debe vestir un torero, por ejemplo. Medios: Hacen (no todos, por fortuna) creer a los nuevos aficionados historias alejadas de la realidad, dan coba y sesgan de manera favorable las crónicas hacia los “toreros de casa”,  desperdician el ya de por sí poco espacio en televisión con asuntos intrascendentes taurinamente hablando, se “venden” al poder de las empresas y coadyuvan a engrandecer lo que debería ser rechazado por dañar a la fiesta, dejan de ser cronistas para intentar imponer criterios y dictar cátedra de faenas inexistentes….

SER

Aficionados: Ser reconocidos como Taurinos….. Medios: Ser difusores de la fiesta, y de aquellos que la conforman. Pocos medios permiten la interacción real con el aficionado, la gran mayoría se limita a informar y a breves entrevistas con los matadores, ganaderos o empresarios. ¿Y el resto de los que intervienen en los festejos taurinos?

Nuevamente, ¿por qué no lo planteamos al revés? Primero SER, después HACER  para poder TENER:  Seamos AFICIONADOS y no asistentes, HAGAMOS el esfuerzo para ser una afición enterada, asesorada, instruida, conocedora para poder TENER una Fiesta Brava con la categoría que merece, que perdure y trascienda.

SER orgullosos aficionados y serlo siempre, dentro y fuera de la plaza, y sin temor a ser señalados de alguna forma. Es curioso leer cómo algunos temen ser objeto de unfollow por parte de sus seguidores en Twitter por escribir de su afición o pasión por la Fiesta Brava, ser taurino es un placer y un orgullo, tanto como ser de la nacionalidad que seamos, mexicanos, españoles, colombianos, venezolanos, etc. ¿Acaso decimos con temor nuestro nombre, nuestra nacionalidad? ¡NO! Con orgullo entonces digamos y defendamos ante quien sea y dónde sea nuestra afición y respeto por la Fiesta Brava! En cuanto a los medios de comunicación, ¿por qué no ser  más interactivos con la afición aprovechando la tecnología? ¿Por qué no ser más instruidos aquellos que detrás de un micrófono o una pluma hablan o escriben del toro, de su cultura y del arte?

HACER un esfuerzo por prepararnos, por aprender y hacerlo acercándonos a quienes de verdad conozcan de toros, a la bibliografía taurina, al VER TOROS, no a ir a la plaza únicamente en los buenos carteles, a escuchar, ver y leer en los medios de toros, a exigir a quienes transmitan su preparación y la verdad cuando lo que vemos en TV no corresponda a la realidad, o a la prensa escrita cuando no consignen con verdad o a quienes detrás de un micrófono justifiquen lo que no tiene justificación, cuando se tenga interés personal en difundir o engrandecer  lo que no tiene cabida en el toro. Hacer valer el poder del aficionado que asiste a la plaza en ver TOROS y no novillos….. en fin, tenemos mucho por HACER como afición!  Aquellos comunicadores que escriban de toros deberán hacer un esfuerzo por reconquistar la elegancia y el respeto por el idioma, no imagino a Don Joaquín Vidal escribiendo su crónica con faltas de ortografía ni dando coba o faltando a la verdad.

TENER  entonces una Fiesta Brava en la que todos los que participemos: Toreros, Ganaderos, Aficionados y Medios estemos orgullosos de nuestras acciones (individuales y colectivas)  para fortalecerla, consolidarla, difundirla y hasta defenderla de la ignorancia y de la amenaza de su cuestionamiento.

 

Nohemí Miranda

Orgullosa aficionada a la Fiesta Brava

Twitter:  @HagamosAficion

 

 

 


 

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SAUDADES


Para  “Juanillo” de Mixcoac, mi padre.

La añoranza y nostalgia de lo que no ha sucedido.

Saudade del latín solitas, soledad, es un vocablo  portugués que describe un profundo sentimiento de melancolía producto del recuerdo de una alegría ausente, que expresa una mezcla de sentimientos de amor, de pérdida, de distancia, de soledad, de vacío y de necesidad. Saudade es la sensación que permanece cuando aquello que una vez se tuvo, material o inmaterial, que en su momento permitía disfrutar alegría y euforia se ha perdido y se extraña y el hecho de recordarlo, tenerlo de nuevo o pensarlo, produce una sensación de volver a la vida.”


“¡Los to-ros,  los to-ros,  los to-ros!” Ahí empezaba la magia, la emoción y la pasión: la afición al toro. Con esas 2 palabras dichas a coro  por los niños que corrían sobre una callecita de tierra  y detrás del viejo y maltrecho camión en que llegaban los toros a la  hermosa y desaparecida Plaza de Toros El Condado, en el barrio de Mixcoac. ¡Qué alegría, habían llegado los toros!

Este es el recuerdo que más añoro de tantos que mi padre ha compartido conmigo. Conjuga la memoria taurina de un niño que esperaba con devoción la llegada de los toros a su placita, porque la sentía suya; conjuga la esperanza de que su madre, (mi abuela) le diera  a escondidas, el día de la corrida, 2 cigarrillos que servirían de boleto para entrar a los toros, el pequeño soborno (porque no había dinero para comprar un boleto)  para el cuidador de la plaza, quien horas antes de que iniciara cada festejo,  le permitía llegar a un lugarcito justo arriba y a un costado de la puerta de toriles. Ahí  esperaba, con esa mezcla de sentimientos de ansiedad, admiración, esperanza y felicidad por ver partir plaza a aquellos hombres  valerosos que caminaban con paso firme y seriedad en el rostro, aquellos que dentro y fuera de la Plaza de Toros eran tratados con respeto absoluto, que honraban y enaltecían el ser llamados Toreros: Matadores de Toros que defendían su sitio dentro de la fiesta y se peleaban las palmas de la afición con lo que les tocaba en suerte.

Pero la máxima emoción ocurría en el momento en el que se abría la puerta de toriles y salía al ruedo el TORO, cuando se amalgamaba la belleza extraordinaria, el trapío y la bravura absoluta para conjuntar en un sólo ser  la solera astifina sobre la cual aquellos hombres vestidos de luces construirían faenas  inolvidables, en ocasiones, lances de magistral  hechura como las verónicas de El Soldado por ejemplo.

De estos recuerdos han pasado más de 50 años, y yo tengo saudade, mi  Afición Taurina tiene saudade:

Saudade del respeto que se le debe al traje de luces.

Saudade de que los Matadores de Toros sean tratados con respeto, dentro y fuera de la Plaza, si  gusta o no su Tauromaquia, aún se les debe respeto, en palabras de Luis Spota “El título de Matador de Toros es uno de los más hermosos, más honrosos que cualquier hombre pueda llevar, Matador de Toros tiene una cosa homérica y  poética”

Saudade del poder de la Afición para exigir la presencia del toro digno de ser lidiado en la Monumental Plaza de Toros México y en cada una de las plazas de toros.

Saudade del empresario que para hacer empresa volteaba al tendido con orgullo por el trabajo bien hecho y no a la ignominia,  la afrenta a la Afición, a la coba de TV o a la prensa del corazón.

Saudade del orgullo de la Afición que guardaba celosamente su pañuelo blanco porque sólo merecía premiar lo verdadero ante el toro verdadero, no ante novillos descastados, sosos, inválidos, sin peligro sustentado en la bravura de tranco poderoso y firme que embestía con celo.

Saudade de ver salir a hombros  a los ganaderos,  por  su empeño en defender  la crianza perfecta,  por no ceder a compromisos, vetos o amenazas y sobretodo por su trabajo extraordinario  de dedicación y tesón en el campo bravo mexicano.

Saudade de que la Afición vuelva a enamorarse de su Plaza  y la sienta suya, con ese sentido de pertenencia que invita a defenderla de las amenazas que sobre ella pudieran caer.

Saudade de que  los Matadores de Toros se peleen las palmas con lo que les toque en suerte, no más regalos ventajosos con el riesgo de volverse mala costumbre.

Podría seguir, y en lugar de sentirme triste, con cada punto me colmo de una enorme esperanza en que como Afición tenemos la oportunidad de heredar un Futuro Taurino mejor a los nuevos aficionados, a nosotros mismos. Somos nosotros los AFICIONADOS  los que cerramos el círculo Toro-Ganadero-Torero-Afición. Sí, debemos ser más proactivos, exigentes, no vendamos nuestra afición subiendo los hombros y mirando hacia otro lado. Levantemos la voz,  sobretodo donde debe escucharse con fuerza: en la Plaza de Toros. Exijamos el TORO TORO, el respeto a la Plaza, a la Fiesta, al traje de luces, y a la Afición.

Cierro esta segunda  reflexión con  una frase para la Afición Taurina,  con las sabias palabras del Maestro Sabina:

“Que no te compren por menos de nada”

¡Hagamos Afición!


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